¡Qué vértigo!

En estas últimas horas las energías están tan intensas, y hay tanta gente haciendo sus cambios personales, que una persona tan tranquila como yo, y casi siempre equilibrada, en ocasiones cae en el torbellino de emociones, y el viento huracanado de cosas que ya no valen, que caen por la borda de los barcos que en su travesía sueltan cual lastre algunos seres muy queridos que están haciendo un muy buen trabajo; siendo las maravillosas personas que habían olvidado que eran.
   A ti, que en tu soledad estás curando tus heridas, te pido perdón mil veces por intentar cuidarte en la distancia y pensar que no lo estoy haciendo bien, por no poder secar tus lágrimas, por no poder abrazarte, porque necesitas estar solo en estos momentos tan importantes.
   Y sabes que aquí me tienes, incondicional, con todo mi amor.
   Y que sepas que eres una persona estupenda, que nadie puede apagar tu luz.
   Y que cuando quieras estoy aquí, al otro lado del teléfono e intentando brillar lo más que puedo.
   Gracias por existir. Te mereces vivir la vida más hermosa del mundo. Te quiero.

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