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Mostrando entradas de abril, 2010

Mueve el mundo con Amor

Hasta ahora, y desde hace milenios, la conciencia colectiva global no nos ha servido de mucho. Sólo nos ha dado disgustos y nos ha hecho vivir bajo conceptos de baja vibración y miedo. Siempre nos hemos convencido de que debemos hacer "lo correcto", según una sociedad cerrada de mente y de espíritu, que nos ha contagiado sus temores y reticencias acerca de lo correcto, al menos para ellos.
   Hasta ahora, hemos movido el mundo a través del miedo y todo lo que implica: violencia, intransigencia, guerras, injusticias, egoísmo, celos...
   No podemos dejar de lado nuestra responsabilidad al respecto, poner en manos de otros, en el nivel que sea, nuestros actos y pensamientos.
    Observamos en estos últimos tiempos que se nos está recordando en cada vez más medios, que nuestros pensamientos son el motor de nuestra existencia.
   En efecto, el más mínimo cambio en la energía de un pensamiento, es capaz de transformar radicalmente nuestra vida en un instante.
   Los pensamientos…

Viajeros...

Cuando voy a trabajar , suelo transbordar en la Línea 8, que va al aeropuerto. Por tanto, es muy normal ver a gente con maletas que van o vienen de viaje.
   Hace poco estuve reflexionando sobre ello: ¿Dónde van? ¿viaje de negocios, o de placer?, ¿triste o alegre experiencia?. Desde luego, es un trayecto muy distinto al nuestro, rutinario traslado del trabajo a casa, de casa al trabajo, o la escuela, la universidad...
   A mí me encanta sentir esa variación de rutina, los preparativos del viaje, la lista para no olvidar nada (¡por Dios, el billete, el cargador del móvil, la documentación! Porque si se te olvida, por ejemplo, la ropa interior, siempre te la puedes comprar donde vayas...)
   Me gusta viajar, sobre todo en avión, la sensación del despegue, ir por encima de las nubes, viendo paisajes paralelos a los que vemos desde abajo. La sensación de humedad aplastante cuando llegas al aeropuerto de Palma (que es donde más frecuentemente viajo...), que se te riza hasta el alma.
   Y…