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jueves, 24 de marzo de 2011

¿Guerra? ¿Por qué?

No hace falta que diga la causa por la que estoy escribiendo este post. Lo que si creo que hace falta es que alguien nos diga por qué estamos haciendo una guerra hacia un país en el que solamente sobran los fanáticos. Porqué tenemos que responder de la misma manera. Porqué tenemos que llegar a soluciones que ya nos cansan el alma hasta la extenuación. Porqué por un solo "loco" empeñado en joder nuestra casa, nuestro Planeta, tenemos que ponernos a jugar a soldaditos, tanques y demás, pero en maqueta escala 1:1.
  
  Si por muchos de nosotros fuera, esto se solucionaría de otra forma. Si te soy sincera, ahora mismo no sé decirte una sola manera de hacerlo, pero lo que sí sé es que como no se hace es destruyendo un país que lo que necesita es comenzar una vida en Paz de verdad; y creo que se puede hacer, ya lo hemos visto en Egipto y en otros países que se están rebelando contra la mentira opresora que durante miles de años ha estado engañándonos, haciéndonos creer que era la verdad más absoluta. Hace poco oí que había gobiernos de otros países que viajan a nuestro país para "copiar" nuestra transición. Sí, ya sé que este desalmado y descabezado dictador del que ni siquiera quiero decir el nombre, no es lo mismo, que es la versión más descabellada de los dictadores del mundo contemporáneo, pero, hay otras maneras, hombre...
  
   Creo que somos muchos,  más de lo que creemos, y que debemos hacer algo: Escribir a las autoridades, cantar, escribir en medios, meditar, orar, intervenir de alguna otra manera... Cada uno tiene un recurso interno con el que combatir cosas tan antiguas como la maldita guerra...
¿No crees?...

miércoles, 12 de mayo de 2010

La memoria interior.

Hace poco emitieron en la 2 la película "Las Trece Rosas". Tuve unos cuantos días desde que lo supe para pensarme bien si la veía o no. Cayetana Guillén Cuervo decía en la presentación previa que íbamos a sentir muchas emociones, sobre todo, íbamos a llorar mucho, y yo no sabía si ese sábado de relax me iba a apetecer llorar con el corazón.
   Llorar, no sólo por el relato de la vida de estas 13 jóvenes, entonces conocidas como "las Menores", y sus otras compañeras, que sufrieron una muerte inútil e injusta, sino también por el recuerdo de una persona que llenó mis días de infancia y que sifrió parecido tormento: mi abuelo Luciano.
   Allá por aquellos años que todos sabemos, España se empezó a partir en dos, y se terminó de desgajar cuando los "perdedores" de cierto color, entraron en prisión con cargos tan absurdos como "pistolero por las esquinas", como decían a mi abuelo en los papeles.
   Después de 7 años de encierro y 2 condenas a muerte, el trabajo de albañil, y una oportunidad de trabajar y vivir de nuevo junto a su familia, gracias a la ayuda de buena gente que da oportunidades sin mirar a quién.
   Mi madre dice que aún le pesan aquellos primeros años de niñez sin poder estar con su padre, de recordar a mi abuela andando kilómetros con un paquete de comida a cuestas, que mi abuelo repartía a todos sus compañeros que no recibían nada.
    Y yo, además de todas aquellas historias que llegan tan hondo, porque son de la sangre de una, aún recuerdo la hebilla de cinturón marcada en el hombro de mi abuelo como un tatuaje.
¿Y aún piensan que la memoria se debe disolver cuando todavía quedan marcas?
Recordar para cambiar, transformar todo en Amor, y honrar a los hombres y mujeres que nos precedieron.

No, señor@s, el amor no ha muerto. Y tampoco nuestra libertad de ser, de brillar, de expresar.

Buenas noches a todos:  Aquí estoy, escribiendo en mi blog, después de un tiempo. La inspiración, esta vez me ha visitado en forma de canció...