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Mostrando entradas de junio, 2012

De estación en estación.

Últimamente paso el día de estación en estación. Viajando a sitios donde nunca he estado para enseñar (o tratar al menos), lo poquito que sé.

   Parezco un antiguo monje budista, de esos que iban de pueblo en pueblo para llevar su esencia y enseñanzas.

   En el fondo, me gusta este peregrinaje, sobre todo si me deja tiempo suficiente para sentarme a tomar un café y escribir un rato.

   Es lo que me ha pasado esta semana, última de Junio, cuando ya el curso se ha terminado en mis centros, pero he tenido que ir a sustituir a una compañera.

   De todos modos, ya se siente el cansancio acumulado durante todo el curso. Todas hemos arrastrado nuestros huesitos este último mes, aunque nos encante nuestro trabajo. Pero también nos hemos ganado unas merecidas vacaciones para ponernos al día con nuestro  interior. Para ordenar nuestras ideas y nuestros cajones. Para salir a respirar y recargarnos con unos rayitos de sol. Para encontrarnos sin tanta prisa con nuestros amigos, familia, nuestros quer…

En servicio.

De vez en cuando, más frecuentemente que de costumbre, es necesario ponerse uno mismo en primer lugar, aunque aún resulte difícil cuidar de uno mismo, porque puede sonar algo "egoísta", según los mandatos de la sociedad.

   Como dice Geoffrey Hoppe, a quien admiro profundamente y quien juega un papel muy importante en mi existencia, desde la distancia física: " Se nos dijo que el servicio a Dios, la nación, la comunidad o la familia viene mucho antes que el Servicio a uno mismo [...] Cuando me imagino un mundo pacífico, está lleno de gente que se ama a sí misma, por lo que verdaderamente pueden amar a los demás".

   En resumen, si estás amándote a tí mismo, si te aceptas como eres, entonces tu vida estará llena de alegría, y con ese amor por vivir, surge el verdadero Servicio a los demás, comenzando por ser un ejemplo para todos.

   Si nos amamos y aceptamos de verdad, vaciándonos de no-merecimientos, y no-respeto, entonces, mágicamente, comenzaremos a ver cambiar nue…

A veces...

A veces, hablamos con euforia e ilusión de todos los planes que tenemos en mente. En un reencuentro con alguien muy querido se nos ocurren miles de cosas profundas que realmente sentimos dentro, muy dentro. Pero cuando volvemos a nuestra rutina, la mayoría de las veces, de camino mal elegido pero asumido, nos pensamos que sólo ha sido un "flash" de locura, y cerramos los ojos, y lo que es peor, el corazón y el alma a la gran señal de desvío que nos ha enviado la Vida. A veces, la gente que llevamos como un tesoro en el corazón, a veces desde hace muchos años, es la que nos llena el alma, es la que nos procura momentos felices, emociones inolvidables, vivencias auténticas. Gente que nos demuestra que los héroes son de estar por casa, que tienen sentimientos, se equivocan, aciertan, viven, lloran, aman, cantan, sueñan...

   Este post está dedicado a mis amigos, mis compañeros de carretera, de escenario, de noches interminables, de lucha, de risas, de llantos, de abrazos... De v…

La magia de un libro.

Si ya de por sí, leer un libro supone una gran satisfacción, sobre todo si éste es bueno, si dicho libro es de un amigo del alma, ésto se convierte en doble placer.
   Las palabras tienen un trasfondo más profundo. Eres capaz de bucear entre las letras para ver más allá de lo que otros lectores, que ni siquiera conocen al autor, pueden.

   Tengo ahora entre mis manos "Josefina, el alma del poeta" de mi amigo, compañero, hermano, Luis farnox, con el que he compartido y comparto 25 años de amistad, que ojalá sean muchísimos más.
   Es una de esas amistades que se cotizan bastante, y más en los tiempos que corren. Como dicen él, de esas que están entre los tesoros guardados en el alma.

   Siempre he valorado mucho su presencia en mi vida, pero más ahora, que casi se fue de este mundo, y como dice él,  ha regresado. Nos dió un susto considerable, pero ha regresado de sus cenizas mucho más completo, luminoso, con más corazón y más generoso si cabe.

   El miércoles pasado asistí a la p…

Aquí y ahora.

Existo. Estoy aquí. En el Ahora. Respirando cada instante. Queriéndome y aceptándome cada día más. Y a mi alrededor queriendo a mis amigos, familia. En círculos concéntricos cada vez más amplios.
   Y ahí están los abrazos, risas, anécdotas y emociones de los que me sienten como yo a ellos.
Para todos ellos no soy pasado. Soy Yo. Y me aceptan como Soy, como yo a ellos. Estén cerca o lejos en el espacio. Nos comunicamos en persona, abrazándonos, bailando, cantando, riendo, llorando, emocionándonos. Por teléfono, o a través de la red. Incluso a veces no nos conocemos en persona, pero conectamos desde el corazón. Para eso, las redes sociales sí son buenas.

   Para otros soy pasado. No porque yo esté encerrada en una burbuja aislante que me relega al más absoluto vacío. No. No ven que los que están en esa burbuja de vida sin vistas panorámicas son ellos. No saben que fuera de esa burbuja hay un mundo infinito de instantes, de verdades distintas que pueden convivir, y que un recuerdo bonito …

Pies.

Pies. Bonitos, feos, cuidados. Escondidos bajo la capa del calcetín y el zapato aún, sin decidirse a salir a respirar el casi llegado verano. O frescos, liberados en sus sandalias, con las uñas divertidas, de colores variados, o sobrias y discretas. Con pulseras y sortijas, o desnudos de oropel.

   Pies rápidos, lentos, sobre ruedas o asistidos por bastones. Pies acompañados por otros pies, o solitarios.
    Pies que caminan sobre la superficie de la Tierra en pos de sus sueños, algunos ya lo encontraron, otros siguen buscando. Otros han cambiado de rumbo porque sus sueños también lo han hecho.

   Qué importantes son nuestros pies. Y qué poco los tenemos en cuenta, o los cuidamos. Los encerramos en tacones de vértigo o formas imposibles. Y qué contentos se ponen cuando andamos descalzos por la casa o por el campo por la hierba fresca. O por el mar que lame dulcemente la arena de la playa y de paso nuestros cansados, o infatigables pies.

Ser Humano.

Qué hermoso es el Ser Humano. Se emociona, ríe, canta, cuenta, llora, vive, todo con pasión.
   Lucha por su existencia , hasta que se da cuenta de que no hace falta un esfuerzo desmedido. Que con querer vivir, ya se empieza a caminar con menos piedras en la senda.
   Observa a la Naturaleza, la admira y respeta. Tiene hijos, que crecen, y se emocionan, ríen, cantan, cuentan, lloran y viven todo con pasión.
   Con el tiempo descubren que el Amor nace dentro de su corazón. Que la compasión no significa pena, sino sentir desde uno mismo cómo pueden estar los demás sintiendo sus vivencias.

   En este Planeta Azul tan hermoso rodeado de otros muchos seres vivos que cada día hacen milagros sencillos, empezando por respirar.

   Entonces, ¿por qué aparecen otros mezquinos y oscuros engendros con apariencia humana, con energía gris y marrón sucio? Especulan, se aprovechan de otros humanos, codician lo que tienen los otros, nos toman el pelo, destruyen los recursos de nuestro Hogar y cierran los oj…