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lunes, 14 de abril de 2014

Fuera miedos. Vive con el corazón. Ama

   Los tiempos están cambiando. Cada vez más de nosotros estamos eligiendo vivir desde el corazón. Nos hemos deshecho de los malos momentos, de la gente tóxica, de los dramas, de los convencionalismos que ya no nos sirven para nada.
   Los cambios dependen de nosotros mismos. Si estamos incómodos o tristes con alguna situación de nuestra vida que ya no tienen razón de ser, y lo que es más, hay gente que nos obliga a ser quien no queremos ser, nuestra obligación con nosotros mismos es cambiar las cosas. Porque lo más importante es estar a gusto con uno mismo y con lo que nos dice el corazón, que es el hogar del instinto y la intuición, y que nunca, nunca se equivoca.
   Mañana es luna llena. Y además eclipse penumbral. Aprovechemos para echar todos nuestros miedos por la ventana, para ser valientes y vivir nuestros sueños, el amor de nuestras vidas. No nos dejemos chantajear por aquéllos que no nos ven como realmente somos, que no nos aman con el alma.
   Quiéreme como yo te quiero, de esta manera tan limpia, tan pura, tan grande. Porque así el amor reinará en el mundo, y todo será mejor.
   Fuera miedos, sobre todo si en el fondo (y en la superficie) sabemos que el cambio nos hará felices de verdad. Te amo.

jueves, 10 de abril de 2014

Aprendiendo a volar.

   Estoy escuchando en la radio Learning to fly de Pink Floyd. Y me han venido muchos sentimientos a la vez. Estoy feliz de sentir un amor tan bonito. Y más aún, de que alguien sienta como yo. Que vea la vida como yo la veo, y que sienta la magia que puede haber viviendo la vida con los pies en la tierra.
   Me emociona que me veas como yo te veo y que me quieras como soy. Igual que yo a ti.
   Me emociona que sea real el amor que siempre he imaginado, que siempre he defendido.
   Pero de repente me he sentido desbordada. Me ha entrado un miedo enorme, como un polluelo que está en el borde del nido esperando a saltar y desplegar las alas para ponerse a volar. Nunca en la vida me han querido tanto y de una manera tan bonita.
   Una vez leí que no sólo hay que saber dar en la vida. También hay que saber recibir. Hay que sentir merecimiento.
   Después de todo lo aprendido, sé que es el corazón el que sabe de verdad, el que te conduce por el buen camino. Y tras muchos años, he aprendido a conocerme y a quererme a mí misma. Y por eso, después de secarme las lágrimas de un pollito asustado, pero emocionado e impresionado por el paisaje que se encuentra ante mi vista, pienso: ¿porqué no? Al fin y al cabo, ¿qué hacemos aquí en la tierra? Vivir y crear el amor. Y al igual que lo damos, tenemos todo el derecho del mundo de recibirlo.
  ¡¡ Pues a saltar y a volar!!

martes, 26 de noviembre de 2013

Escribir.

Cuando no se te ocurre nada sobre lo que escribir, está bien posar la mano con el boli entre los dedos encima del cuaderno, y dejar que fluyan las palabras llenas de sentimientos que bajan por las venas del brazo y la mano, y se unen con la tinta.
   Seguro que después, al leer lo que está ya pegado al papel, te sorprenden los resultados.
   Así han surgido bellos poemas, canciones, libros... Y seguro que es un maravilloso terapeuta para esos momentos en los que te sientes fatal y todo es muy triste en tu vida.
   Muchas veces es la propia mente la que se aburre, y en su afán de dramatizar y crear novelas densas, le da por exagerar, porque en realidad no le importas en absoluto.
   Pero si dejas que todo eso salga hacia la hoja del cuaderno, el alma se limpia, como si estuvieses debajo de una ducha de energía liberadora, que acaricia.
   Tenemos tantos nudos dentro, tanto que liberar, que llega hasta nuestro niño interior. Él/ella necesita que le escuches. Tiene miedo, sólo está asustado y quiere un abrazo.
   Para encontrarlo, necesitas seguir en ocasiones el rastro de las letras que se convierten en palabras, y luego en frases.
   Tirando de ese hilo, al otro lado, está tu niño. Ese que fuiste hace no tanto tiempo. Escúchalo, abrázalo. Y sonríe.

martes, 8 de octubre de 2013

Punto de inflexión.

Hablamos siempre de perseguir sueños, de luchar por metas. De seguir las sensaciones, el instinto.
   Y cuando estamos casi a punto de lograr lo que deseamos integrar en nuestra vida, ¡zas! Nos morimos de miedo. Entonces, es cuando llega el punto de inflexión: O dejamos que el miedo invada todo como una plaga destructora que eche todo a perder, o lo reconocemos, lo abrazamos, y lo dejamos marchar para dar paso realmente a lo que nuestro corazón reconoce como suyo.
   ¡Sí! Somos humanos. El miedo está ahí acechando en cada esquina. En cada momento decisivo. Pero el miedo paraliza. Nos roba los sueños. Nos roba la magia. Y nos separa de nuestro corazón. Y no nos deja hablar con él en esos instantes en que no sabemos por qué camino tirar.
   Porque además, el miedo tiene un aliado muy fuerte: la mente. Los pensamientos se suceden rápidos y cada vez más grandes, como una bola de nieve cayendo por una ladera. Vale, es difícil callarlos, y más si seguimos la corriente de estos tiempos llenos de cambios en los que la energía vieja y obsoleta se empeña en resistirse a marchar.
   Yo te entiendo. Pero párate a pensar un segundo: ¿merece la pena quedarse a un milímetro de hacer realidad lo que siempre has soñado? ¿merece la pena rendirse? ¿de verdad que algún día miraremos hacia atrás con tristeza sintiendo que podíamos haber sido felices en toda faceta de la vida y elegimos ser abducidos por el monstruo del miedo?
   Yo también tengo miedo. Yo también tengo momentos malos en que los pensamientos negativos me miran fijamente. Pero me recojo en el corazón. Me planto en el presente, en el aquí y ahora y disfruto de los pequeños detalles que me ofrece la vida a cada paso que me llegan a través de cada sentido, de cada poro de mi piel. Si no fuera por eso, el pasado que ya no existe se repetiría hasta el aburrimiento. Si no fuera por eso, pensaría: ¡bah!me lo he estado imaginando todo y en realidad la magia no existe.
   Precisamente mis peores momentos han sido cuando no escuché a mi corazón. Que se quedaba triste mirándome entrar por la senda oscura de la tristeza y las malas experiencias y dispuesto a abrazarme y darme consuelo.
   Pero en ese punto de inflexión un buen día te paras y te preguntas si no vale la pena de una buena vez vivir lo que ya te pone una sonrisa en la cara, los pelos de punta, y mariposas en el estómago.
   ¡Adelante, ánimo! ¡vamos a vivir!

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Qué hago?

¿Qué hago? Dejo libre mi instinto e intuición, que cada vez se equivoca menos? ¿ Me permito sentir otra vez? ¿ Me olvido de lo que sufrí? ¿ De esos que me hicieron sentir la caída en picado hacia el pozo sin fondo del que no creí salir, de los que me robaron la capacidad de soñar y confiar? ¿ De los que enmudecieron mi voz?
   ¿Qué hago? ¿Vuelvo a creer que alguien me puede amar como soy? ¿ Vuelvo a repartir mi fe en la magia? ¿ Confío en mis sentimientos, en mi capacidad de leer en el aire los mensajes sutiles? ¿ Me doy la oportunidad de sentir a corazón abierto? ¿ O me encojo como la niña asustada que fui y creo que me lo inventé todo para construir un mundo mejor mientras muchas cosas se hunden a nuestro alrededor?
   Necesito sentir, necesito creer y crear la magia. Necesito intentar poner mi granito de arena para que la vida sea más bonita. Pero a veces regresa el miedo. A veces llama a la puerta la nube negra de que me estoy engañando, de que la magia sólo va en una dirección.
   Soplo y soplo para que se vaya el monstruo. Soplo para que se encienda la luz de nuevo. Para soñar despierta. Para hacer realidad ese sueño. Para corroborar que son ciertas las señales que me llegan. Para dejar que se disuelva de una vez lo que sufrí. Que no sea más grande que mis ganas de amar.
   Que mi sueño de que con amor y pasión todo se puede transformar se una al de muchos otros.
   Que los que creemos en la magia triunfemos por fin.
   Me da igual que me llamen cursi. Yo sé que el amor es la fuerza más grande del Universo. No dejaré que me hagan daño jamás.

jueves, 20 de junio de 2013

Reflexiones a través de las ondas.

A veces, justo cuando las cosas suceden con fluidez, cuando nos sentimos a gusto con nosotros mismos, cuando comienzan a suceder cosas que nos hacen volver a creer en la magia de las cosas sencillas, esas veces, por una estúpida razón que ni siquiera nosotros sabemos, lo estropeamos con nuestros miedos, inseguridades y la dichosa mente que se mete de por medio entre el corazón y el corazón de alguien que viene a través de las ondas y que te regala momentos especiales cada día.
   Cuando las cosas suceden de forma espontánea, y no hay que forzarlas, sólo seguir la corriente y tu propio instinto, no temas, suelta los remos y déjate llevar por la corriente.
   Es mucho más seductor y sensual el amor expresado de dentro a fuera que la falsa provocación.
   Un abrazo a todos y gracias por estar ahí.

No, señor@s, el amor no ha muerto. Y tampoco nuestra libertad de ser, de brillar, de expresar.

Buenas noches a todos:  Aquí estoy, escribiendo en mi blog, después de un tiempo. La inspiración, esta vez me ha visitado en forma de canció...