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miércoles, 22 de febrero de 2017

Viva los seres humanos de verdad

   Pienso que en estos tiempos se permiten demasiadas cosas que son perjudiciales para la humanidad. Así hay tanto bullying, y tan poco amor...

Se prefiere la promiscuidad, falta de respeto, la agresividad, la maldad, la oscuridad, el sadismo como cosas normales y el amor se ve cursi, madre mía...
   La envidia es moneda de cambio, las cosas se hacen mediante la pelea, el "yo soy mejor que tú" "te voy a calumniar para aislarte", y se confía en los que hablan mentiras de uno a sus espaldas para quizá intentar robarnos nuestra identidad a los que vamos de frente.

   Tener principios, nobleza, integridad, honestidad, honradez, amar de verdad, fidelidad, paz, concordia, transparencia: eso es mente abierta.

Así que viva nosotros! Viva la gente que va de frente, viva la honestidad, la gente luminosa, con AMOR, que hace este mundo mejor cada día. Paso a paso lo estamos consiguiendo!

jueves, 27 de noviembre de 2014

¡Sí se puede! A pesar de unos pocos...

Estoy un poquito harta de que se nos ningunee a los que sabemos que se pueden cambiar las cosas.
   Estoy un poco cansada de que se le dé liderazgo y poder de decisión a los que piensan que el dinero puede comprar la vida o incluso el amor. El dinero ha de ser una ayuda, un medio para nuestros propósitos, para que nuestros sueños sean realidad, no un destino en la vida, o un medio para pisar a quienes tienen realmente el poder de brillar.
   Estoy triste por que 4 miserables piensen que pueden pisar a quienes brillamos desde el corazón hacia afuera, y a quienes sabemos que cualquier cosa que nuestro corazón nos diga es la verdad, y nada más que la verdad.
   El brillo de lo material, jamás podrá con el brillo de humanos que trabajan para humanos, y aman con el alma.
   Sabemos que si nos amamos a nosotros mismos, y unos a otros, la abundancia viene de serie.
   Así que, a seguir soñando con los pies en la tierra. Que sí se puede! Con alegría, pasión, honestidad, integridad, fe y mucho Amor

martes, 8 de octubre de 2013

Punto de inflexión.

Hablamos siempre de perseguir sueños, de luchar por metas. De seguir las sensaciones, el instinto.
   Y cuando estamos casi a punto de lograr lo que deseamos integrar en nuestra vida, ¡zas! Nos morimos de miedo. Entonces, es cuando llega el punto de inflexión: O dejamos que el miedo invada todo como una plaga destructora que eche todo a perder, o lo reconocemos, lo abrazamos, y lo dejamos marchar para dar paso realmente a lo que nuestro corazón reconoce como suyo.
   ¡Sí! Somos humanos. El miedo está ahí acechando en cada esquina. En cada momento decisivo. Pero el miedo paraliza. Nos roba los sueños. Nos roba la magia. Y nos separa de nuestro corazón. Y no nos deja hablar con él en esos instantes en que no sabemos por qué camino tirar.
   Porque además, el miedo tiene un aliado muy fuerte: la mente. Los pensamientos se suceden rápidos y cada vez más grandes, como una bola de nieve cayendo por una ladera. Vale, es difícil callarlos, y más si seguimos la corriente de estos tiempos llenos de cambios en los que la energía vieja y obsoleta se empeña en resistirse a marchar.
   Yo te entiendo. Pero párate a pensar un segundo: ¿merece la pena quedarse a un milímetro de hacer realidad lo que siempre has soñado? ¿merece la pena rendirse? ¿de verdad que algún día miraremos hacia atrás con tristeza sintiendo que podíamos haber sido felices en toda faceta de la vida y elegimos ser abducidos por el monstruo del miedo?
   Yo también tengo miedo. Yo también tengo momentos malos en que los pensamientos negativos me miran fijamente. Pero me recojo en el corazón. Me planto en el presente, en el aquí y ahora y disfruto de los pequeños detalles que me ofrece la vida a cada paso que me llegan a través de cada sentido, de cada poro de mi piel. Si no fuera por eso, el pasado que ya no existe se repetiría hasta el aburrimiento. Si no fuera por eso, pensaría: ¡bah!me lo he estado imaginando todo y en realidad la magia no existe.
   Precisamente mis peores momentos han sido cuando no escuché a mi corazón. Que se quedaba triste mirándome entrar por la senda oscura de la tristeza y las malas experiencias y dispuesto a abrazarme y darme consuelo.
   Pero en ese punto de inflexión un buen día te paras y te preguntas si no vale la pena de una buena vez vivir lo que ya te pone una sonrisa en la cara, los pelos de punta, y mariposas en el estómago.
   ¡Adelante, ánimo! ¡vamos a vivir!

No, señor@s, el amor no ha muerto. Y tampoco nuestra libertad de ser, de brillar, de expresar.

Buenas noches a todos:  Aquí estoy, escribiendo en mi blog, después de un tiempo. La inspiración, esta vez me ha visitado en forma de canció...