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Mostrando entradas de agosto, 2013

Buen provecho!

Hoy comiendo estaba reflexionando que bendecir la comida realmente no es ninguna tontería. Es más, si no crees en ninguna religión, también es bonito este ritual.
   Simplemente agradece los alimentos que hay en los platos y fuentes. Los animales, verduras y demás de los que proceden. El sol, el agua y la tierra que los han hecho crecer, y las manos de las personas que los han cultivado y procesado. Incluso el amor que la/el  cocinera/o ha puesto para que lo comamos. Incluso si eres tú mismo/a o si estás comiendo sólo.
   Comer y cocinar son actos sagrados. Como cada momento del día. Y debemos sentirlo así en nuestro corazón. Masticar despacio saboreando cada bocado, y después de haber dado gracias por la comida de cada día.
   Seguro que hasta nos sienta muchísimo mejor la comida, ya veréis.
Buen provecho!

Reconstrucción.

Es curioso, hace un año escribía sobre lo que queremos en nuestra vida y lo que no. Y ahora, en el mismo escenario, mi refugio de vacaciones, me planteo casi lo mismo. Solo que ahora van apareciendo por el horizonte personas maravillosas que se alejaron sólo temporalmente para construir su vida, como yo. Y, al igual que muchas otras personas se fueron de mi vida, esas que realmente importan, regresan para quedarse a vivir en el corazón, donde siempre han estado. Y por supuesto, aún quedan muchas más personas estupendas por conocer por todo el mundo!
   Añadido a todo esto, los aspectos de mi ser que se quedaron acurrucados en el fondo del alma esperando a ser abrazados de nuevo, se desperezan y avanzan con los brazos abiertos, dispuestos a dar un paso valiente al frente para brillar con todo su esplendor.
   Parece un puzzle cuyas piezas se dispersaron por los cuatro puntos cardinales y que ahora, por la fuerza de la gravedad de los maravillosos cambios que están sucediendo, se van r…

Mi refugio.

Cuando uno toma vacaciones, aunque sean pocos días, o no te alejes mucho de tu lugar habitual, produce un efecto muy renovador. El sólo cambio de actividades cotidianas, y de espacio personal ayuda mucho a ver las cosas desde otra perspectiva. Y a veces, hace falta. Ya lo creo...
   Yo mido los años por cursos, es decir, de septiembre a junio-julio, y el mes de agosto siempre me sirve como el día fuera de tiempo que los Mayas tenían en su calendario, para repasar lo ocurrido. Y me funciona sobre todo si cambio de ciudad. Y si hay mar, mejor que mejor.
   Mallorca tiene todas esas buenas cualidades para mi. Y cada vez que vengo, me siento limpia, nueva. Lista para empezar de nuevo con más fuerzas si cabe.
   Esta noche estoy escribiendo en la terraza. Mirando al mar. La noche está oscura, porque la luna está entre nueva y creciente. La brisa trae olor de jazmines y damas de noche. No se oye apenas ruido, y hay una paz que acaricia el alma. Se produce la alquimia perfecta para sentirse…