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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Yo elijo.

Me pido soñar. Me pido que se hagan realidad mis sueños más descabellados. Me pido traer magia a mi vida.
  Elijo que cada día traiga un milagro de cualquier tamaño. Desde el olor a tierra mojada después de una lluvia de otoño a saltar como una niña sobre las primeras hojas caídas llenas de colores. Desde una sonrisa mágica con un guiño que te transforme un día gris, a la inocencia de un niño que despierte la mía.
   Una canción que diga lo mismo que yo siento, escrita por alguien maravilloso que tenga las mismas vueltas al sol que yo. Un alma gemela que de vez en cuando aparece por mi vida, aunque sea fugazmente, y que me hable sin palabras.
   Me pido vivir a corazón abierto. Me pido dejar de sufrir por quien no se lo merece, y sonreír a quien sí lo hace.
   Me pido quererme más cada día y así aprender a amar mejor.
   Me pido respirar, sentir, soñar, amar...
¿Y tú?

¿Pedir perdón por ser feliz?

Ahora que voy en el metro a las 8 de la mañana escuchando música, y de la buena, de repente me ha dado por mirar a alguna que otra persona, no por curiosidad, si no porque de pronto me he visto literalmente atacada por una energía saliendo de sus ojos como un rayo. Sí, como en los dibujos animados. Y todo porque de vez en cuando se me escapaba una sonrisa de los labios y la mirada. No sé, estaba a gusto.
   Me ha venido una reflexión a la mente: ¿por qué esa atracción de algunas personas de reprobar con la mirada a otras que irradian luz, o por lo menos lo intentan cada día?
   ¿Por qué les molesta?
Pienso que todos tenemos innato el potencial de ser Luz. De hecho, cuando nacemos dicen que nos "dan a luz" nuestras madres. Dar a la luz.
   Cuando vamos admitiendo dentro nuestro mayor cantidad de luz, vamos descubriendo partes en sombra con las cuales nos reconciliamos a medida que las aceptamos.
   Mi teoría más recurrente es que no aceptamos nuestra propia esencia. No no…

Reflexiones

El sol se pone, y hay una luz en Madrid de esas que nos gustan a los que hacemos fotos. Esa luz que hace hermosas las cosas y las personas.
   Antes de eso, en mi viaje de bus anterior, se cumplía la ley de compensación: a cada persona toxica que sentía a mi alrededor, y que, para más inri, me provocaba un mal pensamiento de esos que nublan el alma, surgía algo hermoso que entraba por la vista, el olfato, el oído... que lo compensaba con creces, y que hacía que un suspiro directo desde el fondo del corazón, sirviera de limpieza profunda.

Septiembre.

Hoy ha llegado Septiembre. Ha venido de puntillas, anunciándose con viento y lluvias y un fresquito que invita a taparse para dormir, después de noches sofocantes que no dejaban dormir.
   Ha venido con una sensación de calma que me ha sorprendido caminando por el centro de Madrid. Escuchando música de violines, arpas, música clásica y tango a cada esquina o pared en sombra.
   Gente silbando las melodías que escuchaban. Ni una voz por encima de otra. El sol brillando pero sin ser abrasador.
   Una buena manera de empezar el mes en el que, para muchos de nosotros, comienza el año, comienza el curso.
   Que todos tengamos este curso esa sensación de que todo va a ir bien. Esa sensación de vivir el momento y disfrutar de cada pequeño o gran detalle que nos ofrece la vida a cada vuelta de la esquina. A veces no nos damos cuenta de esos pequeños tesoros porque estamos demasiado ocupados en mirar al futuro o al pasado para lamentarnos de lo que pudo haber sido y no fue, o lo que pensam…