A veces, navegamos a través de la vida con demasiados nudos de velocidad. La respectiva entonces no es muy buena. La visión, poco clara.
Todo está distorsionado. Incluso sentimos a los demás como rivales de una carrera sin sentido contra el tiempo, que debería ser nuestro aliado. Rivales inexistentes porque no nos paramos a ver cómo son realmente, lo que sienten, por qué razón están tristes, enfadados. Hasta entramos en su juego de poder, y nos introducimos en su energía personal y creemos que todo lo que hacen va en contra nuestra.
Pero si le damos al botón de pausa tenemos de repente el mundo a nuestro alcance. Respiramos profundo y de repente vemos y sentimos todo con los ojos del corazón. El nuestro. Y somos un lugar seguro para nosotros y nuestros seres queridos. Que aumentan cada día más.
¿Quieres probar qué se siente?
Un lugar seguro donde expresar y compartir lo que siento y mis energías con vosotros, en Amor y Luz.
domingo, 10 de marzo de 2013
Dale al botón de pausa...
viernes, 7 de septiembre de 2012
Reflexiones
El sol se pone, y hay una luz en Madrid de esas que nos gustan a los que hacemos fotos. Esa luz que hace hermosas las cosas y las personas.
Antes de eso, en mi viaje de bus anterior, se cumplía la ley de compensación: a cada persona toxica que sentía a mi alrededor, y que, para más inri, me provocaba un mal pensamiento de esos que nublan el alma, surgía algo hermoso que entraba por la vista, el olfato, el oído... que lo compensaba con creces, y que hacía que un suspiro directo desde el fondo del corazón, sirviera de limpieza profunda.
sábado, 21 de abril de 2012
Contraluz
En la canción, la letra dice que lo importante de un faro son los 12 segundos de oscuridad que van de destello a destello. Esto me ha hecho reflexionar acerca de un tema: a veces la oscuridad hace que la Luz sea más apreciada.
A veces nos encontramos con situaciones o personas que no portan mucha Luz, y reaccionamos con enfado, rechazo, o rabia. Pero creo que en vez de hacer eso, que en realidad nos perjudica hasta en la salud, deberíamos intentar fijarnos en la belleza del contraste de luces y sombras. Siempre hemos admirado en pinturas, dibujos y otras manifestaciones artísticas el claroscuro, el contraluz, y siempre se ha dicho que estos son los que crean la belleza de la obra de arte porque acentúan los perfiles, las líneas se suavizan al crear más matices entre 2 tonos opuestos.
El arte es la expresión de la vida misma, por tanto en ésta, si nos fijamos ocurre lo mismo.
Sí, somos humanos, a veces no es fácil evitar reaccionar a la ira, la rabia, el enojo de los demás. Pero si por un instante nos paramos, respiramos profundamente, y acudimos a la luz de nuestro faro, no nos sentiremos amenazados por las sombras ajenas. Entonces veremos la importancia de esperar que pasen esos 12 segundos de oscuridad, para ver de nuevo la luz y encontrar el camino a casa.
En nuestro interior también es válido todo lo contado más arriba. Nuestros distintos aspectos en ocasiones muestran su lado oscuro. En realidad, son como los niños que claman atención y cariño de sus seres queridos. Utilizar la compasión y el amor con nosotros mismos hace que todas las piezas de nuestro "rompecabezas" se unan y nos veamos como un ser completo y que los demás nos acepten así igualmente.
Utiliza toda la paleta de colores para pintar el más bello cuadro que represente tu paisaje interior. Acude a la playa guiada por la luz del faro y aprovecha el intervalo de los 12 segundos de oscuridad.
¡Feliz travesía!
domingo, 15 de enero de 2012
Estaciones... de tren
Mi querencia por las estaciones de tren puede que se deba a mi afición por viajar. Me encanta viajar, aunque últimamente no lo hago mucho, sólo una vez al año. Me propongo cambiar eso y moverme más durante el año. Me encanta viajar en avión, en tren, incluso en coche. Soy una co-piloto excelente. Os puedo contar incluso que me he hecho Madrid-París en autocar en 23 horas. Mon dieu!
Pero sobre todo lo que me gusta de las estaciones es su simbología. Un lugar donde subimos y bajamos de los trenes. Donde nos dirigimos al andén correspondiente y nos subimos al vagón de la vida cuando llega el tren a la estación.
A veces lo perdemos, pero resulta que cuando volvemos por "causalidad" por otras circunstancias a la misma estación, volvemos a tomar el mismo tren que una vez nos iba a llevar a un destino bonito y que perdimos, quizá porque no estábamos preparados para hacer ese viaje. Ahora el viaje se torna diferente. Lo disfrutamos más. No nos perdemos los detalles del paisaje. Cada instante del trayecto es paladeado como un buen café o una buena comida. E incluso puede que agradezcamos que nuestro viaje se haya pospuesto, porque si no, no se hubiera convertido en el viaje de nuestras vidas. E incluso puede que a la mitad del camino nos hubiésemos encontrado solos con el asiento de al lado vacío. Y puede que quizás también unos instantes antes nos hubiera entrado miedo y ni siquiera fuéramos a comprar el billete. Pero no, aquí estamos, en el asiento mirando pasar el paisaje por la ventanilla, con la vida por delante, en blanco, con las páginas que aún nos quedan sin escribir, y prometiéndonos que a partir de aquí, aunque haya contratiempos, no va a haber más drama ni tragedia. Pero sí mucho mucho Amor.
¡VIAJEROS AL TREN! BUEN VIAJE A TODOS. FELIZ VIDA.
domingo, 11 de abril de 2010
Viajeros...
Hace poco estuve reflexionando sobre ello: ¿Dónde van? ¿viaje de negocios, o de placer?, ¿triste o alegre experiencia?. Desde luego, es un trayecto muy distinto al nuestro, rutinario traslado del trabajo a casa, de casa al trabajo, o la escuela, la universidad...
A mí me encanta sentir esa variación de rutina, los preparativos del viaje, la lista para no olvidar nada (¡por Dios, el billete, el cargador del móvil, la documentación! Porque si se te olvida, por ejemplo, la ropa interior, siempre te la puedes comprar donde vayas...)
Me gusta viajar, sobre todo en avión, la sensación del despegue, ir por encima de las nubes, viendo paisajes paralelos a los que vemos desde abajo. La sensación de humedad aplastante cuando llegas al aeropuerto de Palma (que es donde más frecuentemente viajo...), que se te riza hasta el alma.
Y sobre todo, esa sensación de cambio, de quitarse por un momento la rutina, cambiar de hábitos y hasta de aires, ver todo desde otra perspectiva, y meditar acerca de cómo estamos viviendo nuestro camino.
Puede que para otros lo de viajar sea precisamente su rutina, y se pasen las semanas de aeropuerto en aeropuerto, con las maletas en la mano, y puede que también ellos deseen estar en nuestra piel.
Otros muchos viajan con la imaginación, con un billete de ojos cerrados y sonrisa en los labios. Viajes de encuentros amorosos, de conocer lugares lejanos y deseados, o de regresar, si ya se ha ido alguna vez.
Viajes que comienzan con un aroma, una melodía, un recuerdo, una foto...
Sean como sean, los viajes siempre me han gustado. ¿Y a tí?
No, señor@s, el amor no ha muerto. Y tampoco nuestra libertad de ser, de brillar, de expresar.
Buenas noches a todos: Aquí estoy, escribiendo en mi blog, después de un tiempo. La inspiración, esta vez me ha visitado en forma de canció...
-
Buenas noches a todos: Aquí estoy, escribiendo en mi blog, después de un tiempo. La inspiración, esta vez me ha visitado en forma de canció...
-
Allá como a principios de enero (que si lo piensas, parece muy lejos en el tiempo), alguien que no voy a nombrar, en medio de una conversaci...
-
¡Hola a todos! Ya empezamos un nuevo curso (ya he dicho otras veces que para mí empieza un nuevo año), y como siempre tengo un cosquille...