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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Resistencia al cambio

Estamos viviendo un tiempo extraordinario de cambio colectivo en nuestro planeta. Todos y cada uno de nosotros estamos comenzando a vivir con el corazón, a dar importancia plena al Amor en mayúsculas. Al principio, nos desconcertamos, no sabemos lo que nos ocurre: lo que antes nos satisfacía y nos cobijaba, nos llena de aburrimiento, y queremos vivir lo que nuestro instinto nos pide.
    Cada vez tenemos más urgencia de que ocurran estos cambios, y de repente, un día, nos damos cuenta de que está en nuestras manos el llevar a cabo estas transformaciones dentro de nuestras vidas, porque si no, vamos a sufrir un dolor innecesario, pensando que estamos mejor y más a gusto nadando en nuestro propio fango cotidiano, y nos contamos excusas y mentiras disfrazadas de verdad para no vivir como realmente nos merecemos.

   Entonces, surge la resistencia al cambio, mezclada con la sensación de urgencia para vivir la vida que nos merecemos, y estamos desconcertados un tiempo, hasta que decidimos d…

Miedo

Miedo: te paraliza. Miedo: no te deja vivir. Miedo: te lleva a usar demasiado la mente en vez de el corazón. Miedo: te nubla la intuición. Miedo: con él distorsionas las cosas y crees que vivir tu verdad es más difícil de lo que parece. Miedo: no saber que aquéllos que te anclan a sus ganas de no cambiar no te quieren realmente y no quieren que seas feliz.

   No tengas miedo. Vive tus sueños más descabellados. Ama. Vive a tope, como si fuera el último día de tu vida. Coge el tren que lleva un asiento reservado a tu nombre. Está en la estación esperando a que subas a ser feliz.

   No busques excusas ni te mientas a tí mismo, ni siquiera diciéndolo en voz alta. Te lo estás perdiendo. Te lo estás perdiendo, es más fácil de  lo que piensas.

VIVE TU VIDA DE VERDAD, DE CORAZÓN. VIVE TUS SUEÑOS.

Con la inocencia de un niño.

Casi al principio de comenzar a escribir en mi blog, hablé de los niños, y ahora, que llevo toda la tarde y parte de la noche viendo películas en las que salen niños, también escribo sobre ellos.
   Me da una ternura infinita observar sus expresiones y reacciones acerca de todo lo que tienen alrededor. Su inocencia, su frescura, la limpieza de su mente. Es algo que no deberíamos perder, porque nos empaña los cristales de las gafas con las que vemos todo. Cuando hablo con ellos (mis sobrinos, los hijos de mis amigos...) me sorprenden cada día más con sus pensamientos, opiniones, e incluso soluciones a lo que a veces a nosotros nos parece un reto enoooorme.
   Por eso, observad a vuestros hijos, sobrinos, alumnos, a los niños que nos rodean cada día, imitadlos.
   Volved a la inocencia, a la frescura. Reíos por nada, o sorprendéos por cada cosa nueva o extraordinaria que veáis a vuestro alrededor.
   Abrazad al niño que alguna vez fuísteis, y dadle todo el amor y la compasión que os habéi…

Las leyes del miedo

¿Quién dicta las leyes por las cuales nos movemos por la vida? En otras palabras: ¿cómo actúas cuando tienes una oportunidad de vivir tus sueños y existir coherentemente según tu corazón y tu propia personalidad?
   Muchas veces nos quedamos inmersos en el miedo, al que llamamos "seguridad", tapándonos los oídos y los ojos a las señales que nos envía la vida para vivir plenamente y con alegría, con merecimiento.
   Pero, ¿quién dicta las normas, que confundimos con seguridad? A veces nuestra propia mente es la que se dedica a boicotearnos sin piedad. Pero, otras veces ese boicot nos viene de fuera. De otros que, quizá inconscientemente nos influyen  por su propio miedo o egoísmo, para que permanezcamos girando en la misma rueda, sin vivir como nos merecemos.
   Queridos míos, no permitáis que nada ni nadie, ni siquiera vosotros mismos, trunque vuestros sueños. No viváis la vida de otros. Seguid vuestros sueños y vuestro corazón.
Un abrazo de oso.

Metamorfosis. Salir de la crisálida.

De un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que he estado escondida, oculta, al menos 10 años para (casi todo) el mundo. Un tiempo, por otro lado, útil para la transformación interior, la iluminación, y el perdón.
   Entre algunos detalles por los que me he percatado de ello, es porque alguna gente querida se ha referido a mí alguna vez como "pasado": un pasaje de sus vidas que, aunque ahora estemos en contacto, ya ha sucedido. Y ¡Cielos! ¡yo juraría que aún estoy viva! Si fuera gente que ya no tiene ningún vínculo conmigo, ni contacto afectivo alguno, no estaría diciendo todo esto.
   Por eso, y más, he dicho ¡BASTA! a estar encerrada dentro de mi crisálida por más tiempo. Pienso que el tiempo de transformación e iluminación, en lo que a mí se refiere, ha terminado, y estoy lista para mostrar mi presencia al mundo. Yo no digo que todo este proceso no fuera necesario, y además, seguro que si no hubiera podido soportar todos los momentos duros vividos, no me lo hubiera ped…