Espíritu Olímpico.

En mi vida he practicado deporte sin competir en serio. Pero sé que produce una sensación muy profunda de auto-superación y de una paz interior cuando has dado todo lo mejor de ti mismo. También hace que sintamos al equipo cuando competimos junto a otros.
A nivel olímpico todo esto pasa a niveles de excelencia humana. No tenemos más que escuchar el juramento olímpico y ver las personas que portan la bandera cada cuatro años. Aunque no se ganen muchas medallas, el ambiente que se respira es mágico. Sólo por convivir y competir con los mejores deportistas del mundo creo que merece la pena estar ahí.
Creo que a veces no nos damos cuenta de la mala costumbre que tenemos en España de hacer comentarios negativos sobre nuestros deportistas. No nos creemos del todo que somos capaces de muchas cosas. Reflejamos en los demás un rastro de complejo de inferioridad que viene de muy antiguo.
   Las palabras y los pensamientos tienen más influencia en nosotros de lo que queremos creer.
Vamos a enviar a nuestros deportistas todo nuestro apoyo y cariño. Aunque no traigan medallas han ido con toda la ilusión del mundo.
Ánimo chicos!

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