Madera de enamorados

Amo al cedro, admiro su porte y su grandeza, y me gusta sentarme bajo su copa para honrarlo y respirar con él.

   No como el Rey Salomón, que mató a tantos y tantos para construir su templo, según él porque lo amaba y lo honraba.

   Yo te amo como amo al cedro; te honro, y me gusta sentarme a tu lado, para escucharte, mirarte y respirar contigo.

   No te quiero como mi propiedad, no te quiero para destrozar tu madera para hacer un templo por devoción.

Mi templo eres tú.

Foto: Cedro. Parque Aluche. Copyright: Marigel Pellín 2012.

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