Ir de víctima...

Hay gente que se comporta como si los demás fuéramos culpables de su tormenta interior. Que, a través de su mirada implacable y sus gestos rencorosos, incluso violentos, aunque no físicamente, pretenden aligerar su carga emocional en algunos de nosotros. Como si quisieran descargar en nuestros cansados y cargados hombros su pesada mochila de vida sin vivir, o vivida sin argumento propio; una mochila llena de reproches, de culpa, o vete tú a saber qué.

  Y ante ese comportamiento, ¿qué hacer?. Pues yo he probado casi de todo: enfadarme, devolverles su carga, negar su existencia... No sé, muchas cosas.
   
   A la conclusión que he llegado es que hay que usar la Compasión, el Amor y la bendición hacia esos seres, para que despierten de una vez, y descubran que pueden cambiar sus vidas. Que, aunque se sientan fracasados o crean que se han equivocado de camino y no pueden virar su dirección, pueden cambiar. No es tarde en ningún momento del camino.
   
   Creo que estamos viviendo en una época extraordinaria. Un momento en el que transformar lo que no funciona en cualquier faceta de nuestra vida. Un momento en el que podemos ELEGIR VIVIR con quien amamos realmente. Un momento en el que los viejos sistemas (económico, político, social, etc.) están cayendo como piezas de dominó, unos derribando a otros. Y cada historia individual de "sacrificio", desamor, injusticia, soledad, etc., está comenzando a transformarse también, tengamos consciencia de ello o no.

Porque: ya está bien de sufrir, ya está bien de sostener mentiras de otros, de ser invisible en nuestro entorno. SEAMOS SOBERANOS DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS.

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