Siempre presente

¿Qué hacer cuando el corazón añora una caricia, un beso al aire, un te quiero escondido tras el portazo de un coche?
   ¿Qué hacer cuando aún permanecen en el fondo del corazón largas conversaciones con mucho sentido, cigarrillos compartidos viendo elevarse el humo a la luz de un incipiente amanecer que te sorprende lanzando palabras al aire?
   Cuando todo eso para mí no quedó en el pasado, sino que permanece acariciando las paredes de un corazón deseoso de ternura, de caricias, de besos, de palabras pensadas y sentidas, y alimentos saboreados desde su elaboración hasta su comida.
   ¿Qué hago yo? Me lo quedo para mí, me lo bebo, lo acaricio, lo vivo; porque es auténtico, porque es Amor, porque tenemos derecho a amar sin condiciones, sin exigencias, sin complicaciones.
Quiero vivir...

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