El cierre de Tao Lin (por ahora...)

Hace unas semanas recibí una noticia muy triste. La escuela de Artes Marciales donde aprendo Tai Chi, Chi Kung, y otras disciplinas orientales tiene que cerrar sus puertas.
   Me cayó como un jarro de agua fría, por inesperado, y pienso que, por injusto.
   Todos los negocios o pequeñas empresas que han tenido que cerrar sus puertas durante este año, en nombre de la dichosa "crisis", creo que va a ser por  poco tiempo; aunque pienso que eso depende bastante de cada empresario. Depende de sus ganas de salir a flote, de la responsabilidad para cambiarlo todo.
   Sí, habéis leído bien: RESPONSABILIDAD. Tenemos la mala costumbre de echarle la culpa de todo este desaguisado a cualquiera: gobiernos, empresas, otros vecinos. Pero no miramos hacia dentro y pensamos que hay que hacer algo por nosotros mismos, actuar, aunque sea a pequeña escala: de persona a persona, de casa en casa, de familia en familia, de barrio en barrio...
   Incluso pienso (y lo digo por experiencia propia), que hay veces que hay que tocar fondo para darse cuenta de la situación, y para tomar impulso y solamente ir hacia arriba entonces.
   Cuando mi maestro me contó la mala noticia, lo único que se me ocurría eran ideas para que nuestra familia de Tai Chi no se desintegrara, para que el Amor que trae a nuestras vidas la práctica de las Artes Marciales (también se practica Karate), no se perdiera con la absurda excusa de la p... crisis.
   Por el momento seguimos dando clase en un sitio que está por el centro de Madrid. Y una vez al mes, nos iremos a la Sierra a respirar aire puro y a convivir. Me estoy dando cuenta de que estamos haciendo y sintiendo cosas que no hacíamos ni sentíamos antes...
   Pienso que aún hay muchas cosas que podemos hacer juntos, que no debemos rendirnos. Creo, además, que, ahora la excusa es prescindir de cosas que parece que no tienen importancia para nosotros para sumergirnos en el egoísmo, rabia, frustración y apatía que ahora mismo quiere atraparnos. Con perdón, pero hay algunas personas que se quejan de la crisis, y sus actos dicen lo contrario...
   Pero si nos rebelamos realmente contra ello, muchos Tao Lin que ahora tienen sus puertas cerradas, volverán a abrir, con las mismas ganas, con nuevas ideas, nuevos ánimos, y con la sensación de que por fín esto está cambiando.
Que este año sea el del cambio hacia el Amor, las ganas de vivir, que, aunque no sea Navidad todo el año, su Espíritu nos bañe cada día de nuestras vidas.
¡Que volvamos a abrir las puertas!

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